INSTANCIA

Para hoy hemos elegido este poema de D. Gabriel Celaya (1911/1991) que pudimos leer en un vagón del metro de Madrid.

INSTANCIA Etceterísimo Señor: Yo, Gabriel Celaya, aspirante a poeta, que pase lo que pase siempre estoy donde estoy, visto su tal y cual del tantos y adelante, le digo a usted que no. Confieso que he clamado mi verdad hasta en verso, mas también Don Quijote dijo: «Yo soy quien soy», y al ser era un «nosotros», y al decir, se cumplía, y al hacernos, se hacía, como en él me hago yo. Soy sin remedio español. Soy humilde, soy digno, las dos cosas a la vez. Soy como el pueblo, invencible. Suplico en consecuencia, Señor, que no me acuse si aún hace tanto ruido mi viejo corazón. Esa explosión que le asusta, sólo es un grito de amor. Dios le coja confesado. Yo ya di el «sanscacabó»; mas, por si acaso, aún disparo mi sagrada indignación. Fecho y firmo en tierra vasca con la sangre de Unamuno, con lo uno que es lo humano de un unánime clamor, y suplico a Vuestra Eso: ¡déjeme ser español!