Gibraltar y los hijos de la gran bretaña (en minúsculas)

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Que Gibraltar es una cueva de delincuentes internacionales, estafadores, traficantes de cualquier cosa traficable y evasores de impuestos es de sobra conocido. Ya sabemos lo bien que se desenvuelven los hijos de la pérfida Albión en el pillaje, la piratería y demás asuntos al límite de las leyes internacionales, al amparo de los kings o queens de turno, eso si, siempre con la flema, el fair play y la media sonrisita del que se cree superior.

Pero que además lo sea con el beneplácito de la comunidad internacional, me mosquea. Poderoso caballero es don dinero y la «pound» pesa mucho.

Parece ser que esta semana visitara el peñón de Gibraltar una comisión de la comunidad económica europea para medir los bloques que han tirado los hijos de la gran bretaña (escrito en minúsculas con toda la intención). Me pregunto si tan pregonada comisión tendrá 5 minutos para ir a medir el tamaño de las pistas del aeropuerto que construyeron, robándole el terreno a España, o para reunirse con los que cortan el bacalao allí,  por el tema del contrabando de tabaco o la venta de combustible desde los barcos fondeados en la bahía, que no les pertenece, sin ningún tipo de medida de seguridad o prevención de accidentes con materiales tan peligrosos y contaminantes como son el fuel y la gasolina.

Imaginaos si se nos ocurriera hacer lo mismo con nuestros vecinos franceses, es inconcebible violar las fronteras sin que se entienda como una declaración de guerra.

bahia-de-algeciras-junto-a-gibraltarY además tienen la desfachatez de decir que tomarán nota del agravio que ha supuesto que la guardia civil midiera los bloques que destrozan los aparejos de pesca de los faenadores de la zona, muchos de ellos padres de familia sin mas recursos que la pesca para subsistir.

Pues que sepan el Sr. Cameron y su camarilla que en España hemos perdido la cuenta y ya no hay tinta ni papel para tomar nota de los agravios y ofensas de las que los españoles hemos sido objeto a través de la historia por parte de los súbditos de su muy poco graciosa majestad.

Que los gibraltareños quieran ser británicos es una cosa, tampoco ceutis y melillenses quieren ser marroquíes, pero que jueguen a dos bandas es intolerable. Que sean  ciudadanos británicos residentes en Gibraltar pero vivan de facto en la Costa del Sol y ganen con el cambio de moneda, utilicen nuestra sanidad publica y se beneficien de la calidad de vida en nuestro país como es el caso del primer ministro gibraltareño, que ademas se queja de lo que tarda en cruzar la verja para ir a trabajar por las mañanas desde que empezó el conflicto. ¡Ya es el colmo!.

Por otra parte tenemos a los empresarios españoles, que lucen palmito y pulserita rojigualda en Sotogrande o La Costa del Sol,  presumiendo de españoles patriotas para después salir zumbando a cruzar la verja para depositar los caudales que han ganado con sus especulaciones y negocios en suelo español  y así no tributar a la Hacienda española. Y en el mismo saco caben los deportistas que acuden a competiciones internacionales defendiendo los colores españoles pero que llevan sus beneficios a paraísos fiscales como El peñón. Pero para la foto y el reconocimiento son españolisimos. Lo que son es unos canallas esquilmadores avariciosos.

Ya sabía lo que hacia el ministro de asuntos exteriores D.Fernando Castiella en 1969 cuando cerró la verja. Lástima que no tuviera a bien tirar las llaves al mar.

Habría que preguntarles en qué momento de la historia los británicos perdieron el honor y la vergüenza.

Que lástima que la armada invencible en su momento no los mandara al fondo del océano. La humanidad hubiera estado en deuda con España.